-¡Ya voy! Es todo muy facil cuando no tienes que llevar dos maletas, dos mochilas y un bolso. ¡Podrías ayudarme! Tu solo llevas dos maletas medio vacias.
-No es mi culpa que te quieras llevar toda tu habitación a Londres. Ya voy a ayudarte, pesada.
-¡No me llevo tantas cosas! Eres tú el que no te llevas casi nada. No se con que vas a sobrevivir allí.
-No se si sabes que alli también hay tiendas. Y cuando te compres medio Londres, no me busques para meter tus cosas en mi maleta.-dijo mientras me ayudaba a sacar el equipaje del Taxi.
Le saque la lengua y entre en el aeropuerto. No había viajado mucho, asi que me limite a seguir a Diego por el aeropuerto. Pasamos los controles, y en dos horas ya nos estaban llamando para que fueramos hacía el avión.
-¿Preparada?-me preguntó Diego antes de subir al avión.
-Más que eso-le respondí, y empece a subir la pasarela que conducía dentro.
. . .
-Dormilon, hemos llegado.-desperte a Diego dandole un codazo.
-¡Au!
-No se como has podido dormir con las turbulencias.
-Puede que no haya dormido mucho esta noche, teniendo en cuenta que volví a casa a las 2:00 a.m y has venido a mi casa a despertarme a las 6:00, porque, según tú, ibamos a llegar tarde
-No es mi culpa que hayas querido ir 'a tu ultima fiesta en España durante mucho tiempo'-dije imitando su voz.
Nos habiamos pasado medio viaje planeando lo que ibamos a hacer en Londres, habiamos ido 10 días antes de que empezara la universidad para poder hacer turismo. Empecé a hablarle de los conciertos a los que quería ir, y, cuando me dí cuenta, se había quedado dormido. El resto del viaje lo había pasado escuchando música y mirando por la ventana del avión. Iba a ir a la universidad en el pais de mis sueños, y encima con mi mejor amigo. No podia estar más feliz.
Bajamos del avión, más bien baje yo tirando de Diego, ya que estaba medio dormido. Cuando cogimos las maletas, fuimos hacia la salida del aeropuerto a coger un taxi hacía el hotel. Como no, estaba lloviendo en pleno verano. Puede que el tiempo no fuera muy bueno, pero a mi me daba igual. Ya me lo esperaba, asi que saque el paraguas que había preparado de mi mochila y respirando por primera vez el aire de Londres salí fuera.
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